¿Es sano ignorar como padres al amigo(a) imaginario?
No. Es muy sano aceptar al amigo (a) imaginario como parte de la dinámica del niño e inclusive es muy sano integrar a este como refuerzo positivo en las rutinas familiares.
El niño crea imágenes que pueden o no estar basadas en la realidad y en ocasiones, combina imágenes conocidas con algunas figuras o imágenes nunca antes vistas y que no necesariamente están relacionadas entre sí. El niño tiene la capacidad de entrar en este proceso de imaginación sin necesidad de experimentar algo parecido en la rutina diaria. Simplemente el niño mezcla caracteres conocidos con imágenes no conocidas desde el punto de vista particular y personal formando su propio concepto, historia o ambiente que comparte a través de diferentes expresiones. Estas expresiones son infinitas, como el potencial de su imaginación.